viernes, 25 de mayo de 2012

¿De qué color es o de qué color interpretamos que es?



Sin duda cualquiera podrá decirme que la flor del nenúfar que presento en esta foto, es blanca, y que sus hojas son verdes… pero va a ser que no. Nosotros creemos que la flor es blanca y sus hojas verdes, pero realmente no son de ese color, ni siquiera son de ningún color, los colores no existen más allá de nuestra mente.

Intentaré explicarme antes de que alguno de mis lectores llame a alguna “institución de rehabilitación mental” para preguntar si tienen espacio para mí.

La luz es energía electromagnética, y como tal, se transmite por medio de un movimiento ondulatorio. Es importante aclarar que la distancia entre dos crestas consecutivas de una onda es la longitud de la onda, representado en la siguiente gráfica por la letra griega λ (lambda), y la unidad de medida que se usa para estas distancias son los nanómetros. Mientras más pequeña sea la longitud de onda mayor va a ser la frecuencia con la que se repitan las crestas de la onda.


El conjunto de ondas electromagnéticas que se transmiten a través de la luz es enorme, y se conoce como espectro electromagnético. De todo ese espectro, una minúscula región contiene ondas visibles por el ojo humano, lo que entendemos por luz visible, existiendo otras longitudes de onda menores (los ultravioletas, los rayos X, gamma y cósmicos), y otras longitudes de onda mayores a las visibles (los infrarrojos, las microondas, las ondas de radio y las ondas de baja y extremadamente baja frecuencia).

El conjunto de las ondas que forman la luz visible forman la "luz blanca”, pero al pasar un haz de esta luz por un prisma, se separan las distintas longitudes de ondas que forman este espectro, observándose distintos colores, que van desde los violetas a los rojos.

Cuando la luz incide sobre un objeto, esta absorbe ciertas longitudes de onda y refleja el resto. El hecho de que absorba ondas de unas determinadas longitudes de onda y no de otras, depende esencialmente de sus componentes y enlaces químicos.

La luz reflejada, carente de determinadas longitudes de onda, entra por nuestros ojos y alcanza los fotorreceptores de nuestras retinas. En la retina podemos encontrar 2 tipos de fotorreceptores, los bastones y los conos. Para el asunto que nos compete, nos centraremos en los conos, de los que existen 3 tipos, cada uno con un pigmento distinto:
  • La eritropsina, con una mayor sensibilidad por las longitudes de onda de 650 nanómetros, es decir, la que entendemos como luz roja.
  • La cloropsina, con una mayor sensibilidad por las longitudes de onda de 530 nanómetros, la correspondiente a la luz verde.
  • La cianopsina, con una mayor sensibilidad por las longitudes de onda de 430 nanómetros, que se correspondería con la luz azul.

Como respuesta a los estímulos que generan estas ondas electromagnéticas sobre los distintos conos, los receptores de la retina producen señales nerviosas, que son conducidas al cerebro a través del nervio óptico (estas señales nerviosas son despolarizaciones de las membranas de las neuronas, siguen sin ser colores). Y una vez en el cerebro, se interpretan los estímulos nerviosos, generando allí la percepción visual, con sus colores y formas.

He mencionado que tenemos conos que reconocen 3 longitudes de ondas distintas, pero nosotros somos capaces de interpretar mucho más de 3 colores. Esto es debido a la mezcla que realiza nuestro cerebro de las señales enviadas por los 3 tipos de conos.

Así, cuando la luz impacta sobre las hojas del nenúfar, este absorbe determinadas longitudes de onda, y se reflejan principalmente las de 530 nanómetros, que al llegar a nuestra retina excitan principalmente los conos con cloropsina, conos cuya señal es interpretada en el cerebro como verde. Mientras que la flor blanca, absorbe pocas longitudes de onda, de modo que las ondas reflejadas excitan los 3 conos prácticamente por igual, obteniéndose en el cerebro una interpretación casi blanca de la flor.

Por tanto, el mundo que nos rodea no es de colores, es nuestro cerebro el que interpreta colores a partir de las longitudes de ondas que no absorbe el mundo que nos rodea.

P.D.: Los nenúfares del Jardín Botánico-Histórico La Concepción (Málaga) ya se han abierto. ¿A qué esperas para disfrutar de la interpretación que hace tu cerebro de las longitudes de onda que reflejan?

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