martes, 8 de mayo de 2012

El acanto y los capiteles corintios.


El acanto (Acanthus mollis) es una planta herbácea perenne, cuyas hojas crecen en roseta. Estas son profundamente lobuladas, como las de un cardo pero más grandes, entre 35 y 50 cm de longitud. De su tallo, de hasta metro y medio de alto, surge un conjunto de pequeñas hojas dispuestas en forma de espiga, estas tienen brácteas dentadas de color púrpura con pequeñas espinas, y flores blancas.

La belleza del acanto lo convierte en una pieza ornamental ampliamente usada en jardinería, siendo este el motivo por el que se introdujo en el Mediterráneo, siendo su origen las estepas asiáticas y africanas.

Además de su uso ornamental, el acanto cuenta con múltiples usos en la medicina natural, siendo aprovechado como remedio para inflamaciones, cicatrizaciones, astringencia, expectorante…

Por si esto fuera poco, se le atribuye a esta planta ser la fuente de inspiración de un llamativo elemento arquitectónico, el capitel corintio. En el cuarto libro del “Compendio de los diez libros de arquitectura de Vitruvio”,  se indica que fue Calímaco, un escultor ateniense, quien inventó el capitel corintio a causa de haber visto unas hojas de acanto, nacidas alrededor de un canastillo. Al parecer, sobre la sepultura de una doncella corintia, su nodriza dejó un canasto de mimbre cubierto por una teja. Bajo la cesta brotó un acanto, y debido al peso de la losa, los tallos del acanto crecieron en torno al canasto.

Como ejemplos de capiteles corintios os dejo a la izquierda un capitel en perfecto estado de la catedral de Málaga, Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación, "La Manquita" para los amigos. Y a la derecha otro capitel corintio, algo deteriorado, presente en la Alcazaba de Málaga, capitel que habría sido previamente utilizado en el teatro romano contiguo a la Alcazaba.

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